Financiamiento de las Obras Públicas

Lo que hemos visto hasta ahora explica cómo se aplican nuestras propuestas a la producción y distribución de los bienes y productos de consumo. Bienes y productos que las personas y/o familias compran en el mercado. Ahora miraremos como esos mismos principios se aplican a la producción y pagos de las Obras Públicos.

En este caso, el consumo lo llamaremos “depreciación”: el consumo gradual por el uso, el envejecimiento de los bienes.

En este caso todo el público, es decir, la ciudadanía es el consumidor de los bienes, el público bien sea porque son trabajadores gubernamentales, o por ser usuarios locales de escuelas, acueductos, edificios gubernamentales, carreteras, vías, desagües, etc. Estas obras, una vez efectuados, son una producción nueva, que debe ser financiada con créditos nuevos.

 

En el caso de productos de consumo, hemos dicho que se pueden financiar por medio de los medios las herramientas actuales sin excluir los costos financieros; y proponemos que para cubrir todos estos costos de producción se hagan por medio de un préstamo, sin intereses, que el comerciante o minorista hace, la BANCO CENTRAL,  por medio de un banco privado. El financiamiento de las Obras Públicos proponemos que se haga de la misma manera , con créditos nuevos y sin intereses.

Normalmente los gobiernos y las diferentes entidades gubernamentales confían la ejecución de estos trabajos a empresas privadas. La mayoría de las veces al mejor postor, una vez confirmada su competencia en la materia y asumida la responsabilidad de la estabilidad de la obra.

Bueno, pues esta empresa si financiaría de la misma manera que lo haría una empresa privada para producir bienes de consumo, es decir, puede utilizar recursos que ya posea o con un crédito solicitado a un banco privado. Préstamo que se comprometería a pagar una vez terminada la obra, incluyendo los gastos financieros que cobrará el banco intermediario.

Este pago, que la entidad gubernamental solicitaría para pagar estos trabajos públicos, lo recibiría, del banco, sin intereses y en el momento en que la empresa constructora haga entrega oficial del inmueble debidamente terminado.

La ciudadanía, quien en este caso es el consumidor del bien, pagaría el consumo (uso o depreciación) al ritmo en que se vaya realizando.

 

Expliquemos esto con un ejemplo.

Cuando un proyecto de alguna Obra Públicos es presentado a los representantes gubernamentales, a Bogotá si se trata de proyectos de envergadura nacional, al departamento si es de jurisdicción departamental o a la municipalidad, según sea el caso. En estos casos los representantes de la solicitud no tienen que preguntarse si el proyecto es financieramente posible, sino si el proyecto es realmente una necesidad de la comunidad y si se trata de un proyecto físicamente realizable. Y entendemos por un proyecto físicamente realizable, aquellas obras, que el país, con su capacidad de producción puede realizar, sin descuidar la producción de bienes y productos necesarios para la población. Es decir, si esta nueva producción no entorpecerá una producción más necesaria.

La decisión de ejecución o postergación de la obra se toma teniendo en cuenta esto, independientemente de toda preocupación financiera. Las finanzas cumplirían su rol dentro de nuestro modelo, que es el de servir, no el de decidir. Quiere decir que no más de presupuestos, sino de prioridades dentro del orden de las necesidades y posibilidades.

Tomemos como ejemplo la construcción de un puente. Dicha construcción a sido decidida ya que responde a una necesidad de la comunidad y porque no representa ninguna preocupación para la producción de bienes de los consumo que tiene la comunidad. La realización de esta obra no causará ninguna alteración en el aprovisionamiento en los almacenes de los comerciantes.

Dentro de un sistema financiero como el que proponemos, la financiación de un puente como este no representa ningún tipo de problema financiero, sin embargo, el gobierno pediría varias cotizaciones, para asegurar, de esta manera, la escogencia de aquella que represente menos consumo de energía, menos cantidad de materia prima y menos tiempo de ejecución, es decir una parte mas pequeña que se va a sustraer de la riqueza natural del país.

Digamos que quien ganó la licitación fue la empresa Puentes SA. Por un monto total de 1.000.000 Rc. En este precio estarían comprendidos todos los gastos y al utilidad del contratista. En este monto está incluido el precio de los materiales, los o de los empleados e incluido también los gastos financieros. Su responsabilidad reside en que el puente, una vez terminado, podrá ser entregado al gobierno y recibir la suma de 1.000.000 Rc, una vez recibido a satisfacción.

El hecho que Puentes SA deba prestar una parte o incluso el total de lo necesario para la construcción del puente es su problema, no es problema del contratante. Es un negocio entre la empresa y el banco.

Como en el caso de la producción de bienes de consumo (producción privada), si Puentes SA pide prestado a un banco privado, es normal que este banco le cobre unos gastos financieros que es la manera como el banco cubre sus costos y su utilidad.

Una vez terminado el puente, este es propiedad de Puentes SA, pero en realidad no le es de ninguna utilidad, así que su interés es entregarlo lo más rápido posible a su verdadero propietario, el que ordenó su ejecución, quien a su vez debe pagar la suma acordada de 1.000.000 Rc.

Este precio debe incluir todo, no solo los costos de producción y su utilidad, sino también los costos financieros que cobra el banco intermediario.

 

Nueva producción realizada con crédito nuevo.

Cuando el gobierno pide prestado para pagar el total del acuerdo, recibirá un préstamo por el TOTAL del costo, incluidos los costos financieros del constructor, y este préstamo lo recibe sin intereses ni costos financieros.

Este crédito lo recibe del Banco Central, bien sea directamente o por intermedio de un banco privado, en cuyo caso el banco lo recibe por medio de un simple giro del Banco Central.

 

Entonces en este momento el gobierno está en deuda con el Banco Central directamente  o por medio de un banco privado?

En absoluto! No existiría

 deuda. El puente es una riqueza creada por la comunidad, no solamente por los que trabajaron directamente en su construcción, sino por el trabajo de todos aquellos que proveyeron las cosas que los constructores del puente necesitaron: comida y bebidas entre otras. Los empleados del puente pagaron las cosas, pero son cosas de producción nacional, y si algunos elementos debieron ser importados, deberán ser la contraparte de las exportaciones del país.

No podemos endeudar a las personas de un país por su propio trabajo, por su propia producción. Es como si le pidiéramos al panadero que pagara el pan que el mismo hace. Si el puente hubiese sido hecho por Francia o por Suiza, en ese caso podríamos decir que tenemos una deuda con Francia o Suiza. En un sistema con el modelo propuesto, una deuda pública, una deuda nacional, no puede existir sino es con un país extranjero, cuando hemos recibido de ese país cosas reales como materiales o mano de obra.

 

En el caso de los bienes de consumo, proponemos que el comerciante devuelva al Banco Central, por intermedio del banco privado, el total del préstamo que solicita pata la compra de la nueva producción, sin intereses  ni gastos financieros, a medida que va vendiendo los productos.

En el caso de la “producción pública”, en el caso de nuestro ejemplo, el crédito obtenido para su realización, que proviene del Banco Central, sin intereses, por quién y cómo va a volver a la “fuente”?

Sería lo mismo que en el caso de los bienes de consumo. La sociedad no tiene que pagar por la construcción del puente que, como ya explicamos, le pertenece a si misma; pero si deberá pagar por su uso, por depreciación a medida que la “consume”.

 

Cómo podría pagar este “consumo” (depreciación)?

Digamos que prevemos una duración de 50 años del puente. Por lo que depreciaremos en promedio 20.000 Rc al año. Estas 20.000 Rc se las pediremos a la ciudadanía que usa el puente que los pague y de esta manera que sean devueltos al Banco Central, para guardar siempre la realidad, es decir, que de esta manera las finanzas son un reflejo real de la economía.

Al término de los 50 años, cuando el puente esté completamente “consumido” la ciudadanía no tendría que continuar pagando, incluso si el puente está todavía en uso. No podemos consumir algo dos veces o sea que no tenemos que hacerla pagar dos veces.

 

Por qué medio sería que el gobierno recibiría estos pagos de la ciudadanía?

Se podría hacer de varias maneras y no necesariamente por medio de los impuestos, que es un mecanismo pesado, torpe, costos y muchas veces injusto. Se podría hacer con el mecanismo de la “compensación de precios”. Esas 10.000 Rc se adicionarían en las cuentas periódicas como “consumo” y esta cifra afectaría los precios en general, lo que sería justo, ya que es un bien que está siendo “consumido” por toda la ciudadanía.

 

Qué pasaría si el puente, por accidente o sabotaje, se derrumba a los 10 años?

Esto causaría un alza puntual equivalente al monto del valor que desaparece, durante el período en que haya ocurrido el incidente. Esto se ajustaría por la “compensación de precios”.  Ya que en el sistema propuesto, los precios son ajustados de acuerdo al equilibrio entre el consumo y la producción, queda claro que entre mayor sea el consumo, menor será la compensación recibida.

El consumidor deberá pagar más caro lo que compre y de esta manera más dinero volverá a la fuente. Lo que vuelve a estar de acuerdo con que las finanzas deben ser el reflejo exacto de la realidad económica.